
El hormigón fraguado dentro del tambor es la causa más habitual de que una hormigonera pierda capacidad de mezcla o incluso se estropee antes de tiempo. La limpieza después de cada uso no es opcional: es la parte del mantenimiento que más alarga la vida útil de la máquina.
Limpieza después de cada uso
- Nunca dejar que el hormigón fragüe dentro del tambor. En cuanto termines de usarla, añade agua y grava gruesa (o piedras) y deja girar el tambor unos minutos: la fricción ayuda a desprender los restos de hormigón pegados a las paredes.
- Vaciar y enjuagar con manguera hasta que el agua salga limpia, prestando atención a la zona de las palas mezcladoras internas, donde se suele acumular más material.
- Dejar secar boca abajo o con el tambor inclinado para que no quede agua estancada en el fondo.
Revisiones periódicas
- Engrase de la corona y el piñón (en los modelos que lo llevan) según la periodicidad que indique el manual del fabricante, para evitar el desgaste del mecanismo de giro.
- Comprobar el estado del cable y el interruptor antes de cada uso, especialmente si la hormigonera se guarda a la intemperie.
- Revisar la tensión de la correa o del sistema de transmisión si el tambor empieza a girar más despacio de lo normal con carga.
Dónde guardarla
Guardarla bajo techo o cubierta alarga la vida del motor y evita que el agua de lluvia se acumule en el tambor y oxide las partes metálicas. Si no es posible guardarla bajo techo, una funda impermeable para el motor es una protección mínima razonable.
Si todavía estás valorando qué modelo comprar, aquí tienes la comparativa de hormigoneras eléctricas con las fichas técnicas de cada una.



